Si no me muevo, no pasa nada

Desde hace dos años tengo en mi monitor un post-it con la frase que le da título a este texto. Lo puse ahí el día que decidí cerrar una comunidad de Discord que estuvo disponible por cuatro años y que fue el punto de encuentro y de compañía para más de tres mil personas, especialmente en pandemia donde este tipo de iniciativas era la única manera de socializar. En ese espacio nacieron grupos de amistades y parejas, hicimos fiestas, videollamadas que duraban madrugadas enteras y todo bajo la idea de que el Discord era para acompañarnos.

Es complejo administrar y mantener un espacio seguro para tantas personas. Hay diferencias, discusiones, se hacen grupos y algunos no se llevan bien. Para el último año, mucha de la gente que ingresó llegó por recomendación de otras que quizá no entendían el porqué de la comunidad y con el tiempo el espacio perdió su esencia. Eso provocó una desconexión entre el espacio y mi propósito de acompañar. La única solución coherente (virtud que es muy importante para mí) era cerrar el espacio. Como consecuencia, un sector pequeño de la comunidad se enojó conmigo y me trató de egoísta y, por supuesto, incoherente. Golpe bajo. Esta respuesta me dolió profundamente porque sentía que, sin importar lo que hiciera de corazón por otras personas, de alguna manera siempre le vas a quedar mal. En mi tristeza, solo podía pensar que quizá era mejor no volver a crear. Si no me muevo, no afecto a nadie. No pasa nada.

Bajó la creatividad, bajó la motivación y bajó la conexión con lo significativo. Hannah Arendt, en su ensayo La Condición Humana, decía que sin la acción (lo que hacemos para y entre personas), el ser humano se marchita en la mera supervivencia biológica. Así me sentía, en piloto automático. Comía, trabajaba, dormía. En cambio, como mencionaba también Arendt, cuando empezamos algo a partir de nuestra propia iniciativa, a través de la palabra y el acto, es como si volviéramos a nacer. Cuando nos movemos, pasan cosas.

En mi caso, en el tiempo de inactividad, no pude dejar de notar la falta de espacios de comunidad, de conexión y de compañía. Veía estas necesidades en todo lado como quien empieza a ver caras felices o corazones en las paredes, las nubes y los árboles. Las nuevas ideas me pasaban por la cabeza por instantes, aunque la desmotivación me jalaba como cangrejo de nuevo a la olla. Pero jamás dejé de encontrar la manera. Si algo tengo claro, es que para mí “crear para acompañar” no es un pasatiempo, es lo que hace que mi vida valga la pena ser vivida. 

Los seres humanos sobrevivimos por instinto. Cada uno a su manera y bajo su propia historia de vida. En mi caso, yo sobrevivo por significado. Crear, para mí, es una necesidad porque me hace sentir y seguir vivo. Está en lo más profundo de mi ser. Además, como decía Arendt, al moverte siempre vas a chocar con otros. Es inevitable. En cambio, al “mostrarte”, permitís a los demás ver quién sos realmente, pero asumís también el riesgo de que algunos no te entiendan. Y está todo bien. Nos perdonamos, nos aceptamos y nos prometemos seguir.

Yo ya me acepté: soy una persona que hace. Y cuando se hace, de manera significativa, es más lo que se aporta. Cuando se hace, pasan cosas. 

Cuando hice, acompañé. 

Cuando hice, provoqué risas. 

Cuando hice, me surgieron nuevas oportunidades para acompañar más.

Cuando hago, pasan cosas. Pero si no me muevo, no pasa nada.

Una respuesta a «Si no me muevo, no pasa nada»

  1. Avatar de Jayron
    Jayron

    «al moverte siempre vas a chocar con otros» uffff línea potente.

    Que dicha que seguís haciendo cosas.

Deja un comentario

Descubre más desde Un blog de Diego Barracuda

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo