Mujeres en la ventana - Bartolomé Esteban Murillo (1655–1660)

Mirame a los ojos y decime cuánto te debo

El cuerpo reconoce la diferencia entre un espacio donde uno es visto y uno donde apenas ocupa aire.

Un viernes del pasado diciembre, saqué el restillo que me quedó del aguinaldo y me encaminé hacia Klika, mi cafetería preferida y donde me siento cómodo, seguro y a gusto. Quería pasar la tarde leyendo y escribiendo como puedo permitírmelo cuando me pagan el aguinaldo: tomando buen café, comiendo rico, y sobre todo, comiendo mucho. Ese era el plan, pero no se pudo. Tenían un problema eléctrico y no podían ni prepararme almuerzo ni hacerme un café.

«Diego, te prometo que la próxima que vengás, tendremos todo listo para atenderte», me dijo Carolina, la barista, mientras yo salía de Klika pensando en cómo hacer para que no muriera mi plan perfecto de vida de artista que merecía. Y bueno, la solución me pareció casi lógica: ir a la que fue mi anterior cafetería preferida. ¡Obvio! La que durante años también fue mi lugar seguro para pasar tardes escribiendo tranquilamente.

Uno siempre vuelve a donde fue feliz, solo para recordar por qué se fue. El café y la comida estaban bien y la atención, pues, normal. Y ese justo era el problema, antes no era normal. Antes todo era valioso, hermoso y significativo.

Hace años, en una época en la que trabajaba de manera independiente y la pasaba terrible económicamente, fui a este lugar con los únicos dos mil colones que me quedaban en la bolsa con la misión de tomarme un café, sentarme en la mesa del fondo y buscar una solución porque no sabía si iba a tener plata para comer la semana siguiente. Pude haberlos usado para comprar un par de atunes Suli, pero así de valiosa era la conexión que tenía con este lugar. Sabía que iba a volver con algo. Y así fue. Regresé a casa con un contrato laboral.

Ahora soy un extraño en el café que fue el hogar de muchas de mis mejores ideas entre catuaís semi lavados y tortas chilenas. Cambiaron de administración hace tiempo y además, una más inclinada hacia el reggaetón, lo cual estaría todo bien si fuesen la acera del Imperio de las Colitas, pero no, son una cafetería con perreo y eso hace imposible sentarse a escribir con calma. Pero lo realmente contundente: pasé de «¡Diego, qué bueno verte!» a «Caballero, ya lo atiendo».

Sentí como si encontrara a un viejo amigo, lo saludara con un abrazo en honor a las aventuras compartidas y me interceptara con un descorazonado apretón de manos. Antes, en la que era mi cafetería preferida, era “bueno verme”. Ahora no me ven. Y ahí está la diferencia, creo yo. Lo que transforma a una mera transacción en un vínculo valioso: sentirse visto. Qué es eso sino la forma más genuina de amor.

Edouard Vuillard 1893
Dos mujeres bebiendo café, c.1893 – Edouard Vuillard

Lo dijo Iris Murdoch en su libro La Soberanía del Bien: «El amor es un ejercicio extremo de atención». El ego es una maquinita de fantasías que nos hace creer que vemos al otro, cuando en realidad nos hace ver lo queremos ver en ellos. Por lo tanto, para amar genuinamente hay que “silenciar el ego” y así, ver al otro en su totalidad. O sea, cuando vas por tercera vez al mismo bar, quien te ve realmente dirá «¿Te traigo lo de siempre?» y quien no, solo verá una billetera entrar por la puerta (espero no sonar muy resentido a este punto).

Vivimos en una época donde cada vez más somos considerados prescindibles y lo que hacemos se vuelve obsoleto cada vez más rápido. Los hits musicales ya no duran años sino pocos meses, lo que fue tendencia hoy ya mañana es tema viejo, se descartan personas con ghosting o un swipe left, y la Inteligencia Artificial poco a poco van reemplazándonos laboralmente. «La obsolencia y el olvido se han convertido en la única e insaciable demanda de la historia», dijo el escritor John Berger en uno de sus ensayos. En este contexto, el ver genuinamente a los otros y el ser vistos, es esa fuerza que da sentido a la existencia. Según Berger, sin esa mirada amorosa o atenta, somos vulnerables a la indiferencia en un tiempo histórico que solo busca el olvido.

En la saga de Avatar, del director James Cameron, los Na’vi dicen «Yo te veo» en lugar de «Te amo»; una profunda conexión al ver el verdadero ser del otro. Se le acepta sin juicios ni expectativas, se le reconoce y se le respeta. Al escribir esto no puedo evitar pensar en la promesa que me hizo Carolina de Klika, como una manera de hacerme saber que valoran lo importante que es para mí ese espacio de escritura de la tarde. Que me reconocen. Que me respetan. Que me aman hasta el infinito y más allá.

Justo como hacía el poeta Rainer María Rilke, que entre 1903 y 1908 intercambió cartas con algunos de sus lectores. Qué hermosa manera de hacer sentir vistos a sus followers. Por si fuera poco, en una de esas correspondencias dijo: «El amor consiste en dos soledades que se protegen, se deslinden y se saludan mutuamente». Que no se trata de ver al otro como un complemento, sino de reconocerle como todo un mundo entero. Al amar, ves la individualidad del otro, la cuidás, y a la vez, se ponen límites. Como compartir el sofá con tu pareja, cada uno en lo suyo, pero en compañía.

El amor no es solo sentirse encantado por otra persona. No se trata de las mariposas en el estómago. Amar es que alguien tenga el genuino deseo de mirarte, pero sobre todo, la valentía de sostener esa mirada. Reconocer todo el desastre y toda la maravilla. Sea que esa mirada venga desde el otro lado de la barra, con un café en la mano o desde el otro lado del sofá.


Foto de portada: Mujeres en la ventana – Bartolomé Esteban Murillo (1655–1660)

22 respuestas a «Mirame a los ojos y decime cuánto te debo»

  1. Avatar de Pau Molina
    Pau Molina

    Qué maravilla ✨ “Amar es que alguien tenga el genuino deseo de mirarte, pero sobre todo, la valentía de sostener esa mirada” 🤌🏻

    1. Avatar de Diego Barracuda

      ¡Gracias por leer Pau! ❤️

  2. Avatar de Tania Mejías Chaves
    Tania Mejías Chaves

    Como siempre un gusto leerte Barry, sus palabras resuenan con migo y en la distancia del internet me acompañas muchísimo, tqm♥️

    1. Avatar de Diego Barracuda

      Me alegra que sea así, Tania. Gracias por leer. Un gran abrazo.

  3. Avatar de Edwin Solís Garita

    Es de valientes dejarse ver en tiempos como estos donde nos tocó vivir, en especial porque no todos quieren ver lo que existe en la mirada de los otros.
    Sobre todo porque, parafraseando al Principito, lo esencial es invisible a los ojos.

    1. Avatar de Diego Barracuda

      ¡Exacto! El verdadero «ver» o «ser visto» es justo mirar lo que no se ve a simple vista. Y algo muy importante, quedarse.

  4. Avatar de Isela Loría Ulloa
  5. Avatar de Apryl

    Hola Diego, acá apoyándote… Espero que leyéndote aprenda yo un poco a escribir y poder comentarte que pienso 🫣😓

    1. Avatar de Diego Barracuda

      Contame lo que pensás sin miedo 🙂

  6. Avatar de Katherine
    Katherine

    Me encanta este espacio. ¡Gracias por ser inspiración y motivación!

    1. Avatar de Diego Barracuda

      Gracias a vos, Katherine. Por las palabras y por leerme.

  7. Avatar de Kevin Román
    Kevin Román

    Quedó demasiado guapo el blog
    Gran texto, querido

    1. Avatar de Diego Barracuda

      ¿Para cuándo Romanticaymoderna.com? jaja

  8. Avatar de Beira
    Beira

    Llegué a este espacio gracias a el post de «La foto salió desenfocada» y solo siento un profundo agradecimiento por haber encontrado este lugar, se siente casi como sentirse visto 🤎 Gracias por hacer lo que haces.

    1. Avatar de Diego Barracuda

      Me alegra que se sienta así 🫂

  9. Avatar de Susana P.C.

    Qué Maravilla, y que momento tan exacto en mi vida para leerlo, gracias. 💖

    1. Avatar de Diego Barracuda

      Gracias a vos por leerme. Espero verte por acá de nuevo pronto. 🫂

  10. Avatar de Manfred
    Manfred

    Aprender a mirar al otro es un arte de contemplación al amor. muy bonitas y acertdas palabras Diego.

    1. Avatar de Diego Barracuda

      ¡Muchas gracias Manfred!

  11. Avatar de Marco
    Marco

    Qué lindo leerlo! Tenía esta lectura pendiente desde hace rato, y no la leía hasta hoy, para darme cuenta que es una validación que no buscaba aquí, pero sabía que necesitaba hoy y encontré. Son temas completamente distintos, pero relacionados. Todo llega a su tiempo y forma, no?
    Gracias, además se siente muy refrescante leerlo 🫶🏻
    Por seguirnos topando en nuestra cafetería favorita ☕

    1. Avatar de Diego Barracuda

      Me alegra que te haya aportado Marco. Un gran abrazo. Nos vemos en Klika ☕️

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